El vuelo de Peter Pan

El vuelo de Peter Pan es un “tren de la bruja”, pero por el aire. Aunque la parisina se inauguraba el 12 Abril de 1992, es una de las pocas, la original de parque estadounidense, que sigue en funcionamiento tras haberse abierto con él en 1995. Esto nos da una idea de hasta qué punto ha sido y es exitosa la atracción.

La historia, música, escenarios y decoración de la atracción se basan en la versión animada, la clásica, del popularísimo personaje Peter Pan. El cuento animado con el que J.M. Barrie conquistaba los corazones de niños y mayores de todo el planeta.

El vuelo de Peter Pan

Como curiosidad, diremos que la atracción original se diseñaba para que el visitante se sintiera Peter Pan y se metiera en su papel. Pero no gustó: nadie entendía por qué en un viaje dentro de un sitio con el nombre de Perter Pan no se veía a éste.

La de Eurodisney, idéntica a la versión tras la remodelación de 1983

También en la versión original (1195-1982), los buques volaban sobre escenas del Londres del XIX, hacia Nunca Jamás y la Roca Calavera, donde los hicos veían al Capitán Garfio, Mr. Smee, al Cocodrilo… El exterior de la atracción tenía diseño medieval y la cola estaba fuera.

Ya en 1983, El Vuelo de Peter Pan sufría una remodelación que la dejaba tal y como está ahora en Estados Unidos y que se ha reproducido con casi total fidelidad en Francia:

El viaje

Saliendo de la estación, pero antes de entrar en el edificio cubierto, los chicos vuelan sobre los tejados de Londres. La nueva versión del paseo incluye versiones audio-animatrónicas de los personajes. Además, se incorporan escenas como el duelo de Peter y Garfio en la punta del mascarón de proa.

Tras pasar la cola, los pasajeros se suben a bordo de un galeón en miniatura con capacidad para tres o cuatro pasajeros, colgado de una pista del techo que proporcionará la sensación de volar. El barco parte del muelle y vuela sobre Londres. Entra en la casa de Wendy, Michael y John Darlin. Una  sombra. Peter.

Fantasía

Oímos a Peter Pan decir “¡Venga todos! ¡Vamos allá!”…. Y el barco sale volando de la casa por la ventana a la noche londinense. Las luces centellean alrededor. Bajo los galeones, Londres duerme. Allá abajo, la Catedral de St. Paul el Big Ben, el Puente de la Torre, el Támesis…

Luego, “pasando la segunda estrella a la derecha y hacia el amanecer”, las embarcaciones llegan a Nunca Jamás. Allí, el pueblo indio, un volcán de cumbre brillante, el Lago de las Sirenas y la Roca Calavera. Es en este momento cuando nos topamos con algunos de los habitantes más famosos de Nunca Jamás.

La única diferencia que posee la atracción parisina radica en que el vuelo dura tres minutos en lugar de los dos y medio de la original. Bueno eso y que tiende a averiarse a menudo, si la comparamos con su gemela estadounidense.

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